martes, 19 de agosto de 2014

Lo que veo

Este texto surgió en respuesta a la última entrada del blog de Alejandro Vigil, enólogo de Catena Zapata y copropietario de los vinos El Enemigo:

Simplemente le iba a dejar un comentario en su blog, porque soy un blogger y defiendo esto.  Pero sus palabras inspiradoras y la facilidad de reunir tantos conceptos a pensar en tan pocas líneas, hicieron que mi simple comentario creciera bastante más de lo deseado.  Así que decidí pegarlo aquí, tal como lo escribí,  a vuelapluma y casi sin corregirlo.

Foto vía: El Enemigo


Alejandro,
siempre agradezco tus palabras, porque son las de alguien que está haciendo, que está adentro y, la verdad, se extrañaba tu pluma en la humilde blogósfera argentina.
Veo en esta entrada, muchos puntos interesantes para profundizar.  Primero me llamó la atención lo de calidad.  Usamos esa palabra muy livianamente (reconozco que yo mismo la he usado así) porque afortunadamente nuestros vinos son de gran calidad.  Que gusten mucho o poco es otro punto.  Pero la Calidad, como concepto, ¿dónde está? Habrá defensores del suelo, del estilo, de la tecnología que te dicen que la calidad está ahí, o en su suma.  Y de pronto tenés en tu copa un vino que está al margen de todo eso y te deja sin palabras.
Sobre nuestro público, nos ocurre algo muy gracioso.  Creemos que tenemos libre albedrío como consumidores, pero simplemente elegimos entre lo que nos dejan elegir.
Claramente tenemos un paladar menos internacional, porque es privativo y descabellado tomar vinos importados.  Con suerte nos llega una botella de X región y corremos el riesgo de generalizar porque no podemos seguir probando y profundizando.  Me imagino cuán instructivo puede ser para un joven enólogo viajar y aprender en otras regiones vinícolas del mundo, más allá de que busque eso acá o no.
Así se explica que vengan tantos consultores externos.  Una vez pregunté, "¿qué hablás con Paul Hobbs cuando te visita?", además de algún consejo, hablaban de qué quiere el mercado y cómo conseguirlo.
Por eso, cuando vos decís "No significa que no siga haciendo los vinos con los estilos conocidos por todos, solo que también voy a incorporar mas posibilidades, mas dedicación para romper estos esquemas tan paradigmáticos que nos quitan grados de libertad para expresarnos, para tener nuestro carácter, en definitiva lo que llamo identidad", me dan ganas de abrazarte.  Porque desde hace tiempo vengo defendiendo diversidad de estilos y zonas no tradicionales.  Aprendi a aceptar estilos diferentes, a entender y disfrutar de cada uno, a saber hallarles un momento.   Quizás me termine gustando el mismo de siempre, pero hay que darle una oportunidad a todos y entender el sudor vertido, porque la viña sabe más a sudor que a piedras.  Si no nos gusta que nos midan con la vara de los vinos franceses, por que medir nuestros propios vinos con la etiqueta multipremiada o con las zonas clásicas argentinas.
Vos debés seguir con tu camino evangelizador, fomentando la diversidad.  No la diversidad de cepas, sino la diversidad de estilos, como siempre decís.  Y también debemos fomentar que se conozcan, que se prueben, que se entiendan.
Como escribiste, hay que tirar la piedra muy lejos.  Hace muchos años leí que es preferible apuntar al cielo y pegarle a un águila, que apuntarle al águila y pegarle a una piedra.  Solo así lograremos todo lo que queremos.

¡Saludos!



sábado, 16 de agosto de 2014

Si el alcohol fuera brutalmente honesto

Todos lo sabemos, el marketing nos hace ver lo que nosotros queremos ver.  Con las bebidas, apela a modernidad, estilo vintage, elegancia, juventud y un largo etcétera dependiendo del producto.  En muchas oportunidades ocultan (o disfrazan) lo que no quieren que veamos y nos muestran lo que esperamos ver.  Por ejemplo, todos los fernets vienen de recetas ancestrales del siglo XIX, el vino de alta gama tiene etiquetas elegantes, los whiskys son clásicos, etc.  Para romper con estos esquemas y divertirse un poco, la página Total Sorority Move hizo una divertida nota con etiquetas de bebidas alcohólicas retocadas para dar un irónico y crudo mensaje.
Disfruten:

Moscato "Llorando solo"

"Vomito por todos lados", proveniente de "Resaca, Infierno"

Tequila "Bailando sobre la mesa"

Whiskey "Mensajear a tu ex"

Vodka "Nuevas Mejores Amigas para Siempre", "uniendose con mujeres en el baño"

Piña Colada "Azúcar", "garantizado que terminás hinchado"

La nota completa, más imágenes y textos aquí. (en inglés)



martes, 12 de agosto de 2014

Malbec de público amplio

A partir de cierta línea de precios cabe preguntarse a qué público debe apuntar un vino, ¿debe estar dirigido a un nicho especializado (y minoritario) o a uno más general? ¿se puede seducir a ambos públicos?  Más allá de todo lo romántico, sagrado y glamoroso que hay alrededor de una botella, no debemos olvidar que forma parte de una industria y lo importante es generar dinero.  Generar dinero sin olvidar todo el valor agregado y simbólico del vino, claro.  En ese sentido, ¿quién no quiere hacer un producto que apunte a un público amplio sin defraudar?


Este fin de semana nos juntamos a cenar con amigos en casa.  Por supuesto, tomamos vino y lo interesante del caso es que había diferentes tipos de catadores en la mesa.  Estaba aquel que bebe vino esporádicamente, el que bebe más habitualmente y el nerd que investiga, lee, prueba y quiere saberlo todo, o sea, yo.  Con un espectro de consumidores tan amplio no siempre es fácil acertar con el vino, pero este nos gustó a todos.
El Piattelli Premium Reserve Malbec 2012 ($100) es un varietal 100%, proveniente de Agrelo, Luján de Cuyo, el epicentro malbequero del país.  Tiene una breve crianza de 8 meses en barricas de roble francés y americano, más una estiba de 6 meses en la bodega antes de salir al mercado, con lo que logran un vino que llega a las góndolas más equilibrado.  Sus aromas son directos, mucha fruta roja, algo de mermelada, flores y un ligero y lejano especiado.  Al beberlo se muestra amable, con taninos redondeados y un buen final.  Es esta combinación de aromas claros y marcados, más una boca amable y sabrosa lo que lo vuelven un Malbec de público amplio.  Otro gran trabajo de Valeria Antolín para Piattelli Vineyards.
Esta línea se completa con un Cabernet Sauvignon del que hablé el año pasado, más un Chardonnay y un Rosé de Malbec que todavía no tengo catados.  Pero puedo decir hoy que los tintos siguen la misma tendencia amplia, agradable y fácil de beber.  A esto le debemos sumar lo que están haciendo en Cafayate donde abrieron una segunda e impresionante bodega.  Sus vinos salteños son diferentes, pude tener una primera y breve impresión de ellos en el Salón de Vinos de Altura y el sábado pasado sus vinos destacaron en el WineMDQ Malbec Tasting 2014.



jueves, 7 de agosto de 2014

505 - Otra cara del Cabernet

Quizás también te pase, hay días que son para un Malbec goloso, otros para un blanquito refrescante, hay días que te levantás Pinot Noir y en otros querés toda la violencia de un Cabernet salteño.  Afortunadamente, tenemos un país que nos brinda muchos varietales de muchos estilos diferentes.  Esa diversidad puede confundirnos, pero debemos aceptarla y bucear en ella porque no hay nada más lindo que tener tanta variedad para elegir.
Para esos días en que querés un vino con personalidad, cumplidor y que guste a la mayoría podés volcarte por el 505 Vineyards Cabernet Sauvignon 2013.  En casa gustó mucho, incluso a las damas, que no quieren saber nada con los Cabernet "machos" que nombrábamos antes.


Este vino de Bodega Casarena cuesta $65 y se acomoda muy bien en un rango de precios que se está poniendo difícil.  Bernardo Bossi Bonilla buscó un vino ágil y fresco, de bajo alcohol y apenas un toque de madera que aporta complejidad.  Un vino moderno que se deja tomar fácilmente, acompañado de una nueva etiqueta que refuerza esa imagen.  Sus aromas rezuman fruta como el cassis y toques de madera que recuerdan al cedro.  En boca es ameno, hasta levemente dulce, con taninos para nada incómodos y un buen final que suma fruta roja.
En conclusión, un Cabernet Sauvignon apto para todo público, rico, sabroso y dinámico.
"El 505 no falla", escribió alguien en mi muro de Facebook y tiene razón.



Para saber más de la bodega, les dejo el link de nuestra visita:
Crónica de una visita a Bodega Casarena


jueves, 31 de julio de 2014

Foto del Mes

Fuente: Agencia EFE / vía Clarín.com

Espectacular foto tomada en las fiestas de San Fermín el 6 de julio de este año.  El color "rosadito" de las remeras se debe al vino que toman, se lanzan y riegan las calles de Pamplona cada año, previo a los famosos encierros que se dan entre el 7 y el 14 de julio.
Una fiesta popular polémica, enorme y de la que rescatamos la alegría y el color.



martes, 29 de julio de 2014

"El camino del vino" este jueves por INCAATV


Esto, más que nota es un dato.  Si no viste El Camino del Vino esta es tu oportunidad.  La película se estrenó en 2012 y cuenta la historia de un sommelier (Charlie Arturaola) que pierde el paladar y debe reeducarse y redescubrir el vino.  Un camino distinto, que busca explicar la conexión con los sabores y aromas y que deparará muchas sorpresas.
Se habló mucho de ella, pero duró poco en cartelera y nunca pude engancharla cuando volvían a proyectarla, así que la voy a ver con ustedes.  Si es mala no se enojen conmigo, todavía no la vi.  Un buen momento para descorchar algo.

Canal: INCAATV
Día y horario: Jueves 31 de julio de 00:00 a 01:30 (digamos la medianoche del miércoles)
Trailer:




jueves, 24 de julio de 2014

Sagardi: esencia de Euskadi


San Telmo es uno de esos barrios que siempre te deparan una sonrisa a la vuelta de la esquina ¿Quién puede decir que conoce todas las historias y todos los rincones del barrio?  Seguramente muy pocos.  Por mi parte, tampoco quiero conocerlos todos de golpe, prefiero irlos descubriendo de a poco.  Me gusta ir y admirar las antigüedades, los artistas callejeros, la vieja arquitectura.  Hay una cuadra, por ejemplo, a la que fui descubriendo poco a poco, o es ella la que me va mostrando sus secretos lentamente.  Humberto Primo al 300 (justo antes de Plaza Dorrego) guarda la hermosa Iglesia de San Pedro Telmo, cargada de historias como el Museo Penitenciario que está junto a ella y que les recomiendo que conozcan, y también custodia recuerdos de músicos y tango que no puedo repetirles aquí, porque los instantes son únicos, se viven en el momento justo o se pierden para siempre.
Allí mismo, en Humberto Primo 319 se encuentra Sagardi, un restaurante bien conocido por su surtido de pintxos de alta calidad.  Pero tras su concurrida barra nos encontramos con un amplio salón donde se pueden comer especialidades vascas.  El lugar lo conocí en la degustación de los vinos Barroco que les contaba en la nota anterior. Por no hacerla muy extensa, dejé para una segunda nota el lugar en cuestión.  La gastronomía, el concepto, la sobremesa y el vino de la casa merecían una mención aparte.


Mientras hablábamos de los vinos, el chef Txemi Andrés Alonso nos presentaba algunos de los platos del menú de invierno y nos explicaba la esencia de la comida del País Vasco y lo difícil que es mantener los sabores y la tradición a la distancia.  Para hacer el primer plato, una entrada de Txistorra, pimiento relleno de morcilla y marmitako de bonito necesitaron conseguir un productor de embutidos que quisiera seguir una receta traída de España y así conseguir una chistorra similar a la de allá.
La segunda entrada consistió en una Ensalada de jamón de pato, queso de oveja y manzana asada que además de bonita es muy rica, con diferentes texturas y sabores que se oponen y complementan.  En buena medida, la cocina de Txemi es así de equilibrada, tradicional y moderna, respetuosa y arriesgada.
Luego vino un Pisto a la bilbaína con langostinos ahumados, un tradicional plato español (no solo vasco) de origen campesino donde las verduras de la huerta son pochadas en aceite de oliva.  En este caso, con el aporte de los langostinos que le dan su toque.  Y hablando de platos y cocciones típicas, luego de este pisto llegó una Merluza de Mar del Plata a la donostiarra, simple, directa, de sabores netos.

Geniales las etiquetas de los vinos

Los principales fueron contundentes: Carrillera de vaca al Malbec y Txuletón con pimientos rojos.  El primero corresponde a los músculos maceteros de la mandíbula de la vaca que tras una larga y lenta cocción de hasta 12 horas da como resultado un corte sabroso y que se corta solo con el tenedor.  Ya se está poniendo de moda en muchos lados.  El segundo, quizás no sea para todos los paladares, aunque yo los aliento a probarlo.  Lo voy a explicar a lo bruto: es un corte (bife de chorizo con hueso) de vaca vieja y gorda que se deja madurar mucho tiempo en condiciones de frío y temperatura controladas.  O sea es lo último en lo que piensa un argentino a la hora de elegir la carne.  Nosotros la preferimos de novillo y fresca, no con semanas y semanas de guardado.  Sin embargo, el chuletón de buey (de auténtico buey que trabajó toda su vida) se cotiza muy caro en la alta gastronomía hispana.  Encima apenas si está cocido, para poder apreciar su sabor.  Yo también lo miré con desconfianza, pero hay que reconocer que es muy sabroso y muy tierno.  Uno de los platos más reconocidos de Sagardi y su emblema, no pueden negarse a probarlo.
Estos dos principales vinieron acompañados con vinos de la casa, lo que fue una sorpresa para mí porque no esperaba que tuvieran vinos propios ni que fuéramos a probarlos ese día.  Cuando hablamos de vino de la casa, no esperen el vino barato de los bodegones, ni el famoso "mezcladito" de las parrillas al paso, el grupo Sagardi tiene viñedos en el Valle de Uco de donde salen dos Malbec: Uco Acero y Pago Lobo.
El Uco Acero Malbec 2011 es un vino de intensos aromas frutales, con toques florales y herbales, joven e intenso, con la rica acidez del Valle de Uco que lo vuelve fresco y un compañero versátil a la hora de comer.  El Uco Pago Lobo Malbec 2009, ya tiene una crianza de 12 meses en barricas y una estructura mayor, pero todos estos años en botella lo han redondeado y dejado en un gran momento.  Claramente es un vino más complejo, con aromas de la madera y toques especiados, que evoluciona en la copa y pide carne para acompañar.
Para cerrar esta gran panzada que resume el menú invernal llegó un Surtido de postres, que consistió en un espectacular arroz con leche, goxua (postre típico vasco de crema pastelera, nata y torta), trufas y pantxineta (otro postre típico, como una galleta con almendras).  Todos, los conocidos y los nuevos para mi paladar, me parecieron riquísimos repitiendo la fórmula de lo simple y de sabores netos, pero con una calidad impecable y pequeños detalles que los hacen destacar.
Terminado el almuerzo disfrutamos una larga sobremesa hablando con Roberto Romano, creador de los vinos Barroco, y el chef Txemi Alonso de historias y anécdotas que me hicieron acordar a las que me contaban mis abuelos sobre Asturias.  Si no fuera porque uno tiene obligaciones, hubiésemos seguido hablando hasta que llegaran comensales a cenar.  Como decía al principio, esos son los momentos que no se pueden transmitir, son el instante y cada vez me convenzo más de que la gastronomía es la gran creadora de esos instantes únicos.

Roberto Romano y Txemi Alonso